Cambio de planes…
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- Solo tardo un segundo – le dijo a él
Impaciente, esperaba en el hall, bajo la escalera, mientras escuchaba sonidos de cacharros de maquillaje entrar y salir rápidamente de algún cajón del mueble del baño.
Él iba impecable, con ese traje con el que se sentía el rey del mundo.
Ella apuraba frente al espejo. Últimos retoques. Tenía que ser perfecto.
En efecto, ella estaba deslumbrante. El sueño de todo hombre, era estar con esa mujer. Ella se sabía hermosa. Él, afortunado, envidiado…
La velada prometía. Gran restaurante. Cena romántica. Incluso violines a la luz de las velas, joder, eso no pasa todos los días. Después baile, cava, dulces… y una gran suite reservada para hacer locuras nuevas con el amor que les sobre, que cantaba aquel…
Pero de repente algo cambió. Fue como si una misteriosa voz, llámalo conciencia, llámalo el brusco despertar a la realidad, hiciese que todo lo planeado con complicidad e ilusión, se fuera al traste.
- Mejor lo dejamos, cariño -
- ¿Acaso te encuentras mal? ¿Cancelo la reserva? -
- Creo que no lo has comprendido… te digo que mejor, lo dejamos. -
No hubo nada más que decir. A veces los contratos ya no de palabra, sino de mirada, son los que tienen más vigor que los que puedan plasmarse en insulsos papeles con firmas inertes.
Escuchando:
Imagínate El Aire – (Las Novias)








